Un solo sello
El emblema circular con la cordillera y la bandera es el único elemento gráfico fijo. Se repite idéntico en los nueve productos, del sobre de 15 ml a la caja de aguacates.
Caso de estudio ·
Una marca de alimentos premium construida desde cero —identidad, nueve líneas de producto y un catálogo en tres idiomas— para presentarle una propuesta de exportación a inversionistas en China.
El dueño de la idea trabajaba con contrapartes en China y quería llevarles una propuesta: exportar aguacate colombiano, pero no como fruta a granel sino transformado en producto terminado, con marca propia y margen propio.
El problema era que no existía nada. No había nombre, ni logo, ni empaque, ni catálogo. Solo la intención y una lista de productos que se podían fabricar a partir del aguacate. Todo lo que iba a ver el inversionista había que inventarlo.
Blanco, y casi nada más. El aguacate ya trae su propio verde y las frutas que lo acompañan traen el resto del color. Cualquier fondo de marca competía con el ingrediente.
El envase blanco hace dos cosas a la vez: deja que la comida sea lo único saturado en la pieza, y lee de inmediato como categoría premium. Es el mismo recurso que usan las marcas de estrato alto en góndola, y era exactamente la señal que necesitaba una propuesta cuyo argumento entero era «esto no es materia prima barata».
El emblema circular con la cordillera y la bandera es el único elemento gráfico fijo. Se repite idéntico en los nueve productos, del sobre de 15 ml a la caja de aguacates.
Serif itálica para el nombre del producto, sans para el dato duro y el legal. Sin excepciones: es lo que sostiene la unidad cuando hay nueve empaques distintos.
Fotografía, nunca ilustración. En alimentos la ilustración lee como producto para niños; la foto lee como producto para cocinar.
Cada producto se diseñó en varias presentaciones, porque la propuesta contemplaba tres canales distintos: retail, food service y hotelería. Un mismo aguacate rinde en góndola, en cocina industrial y en el sobre que llega a la mesa del restaurante.
A eso se sumó la caja de exportación de aguacate fresco, que era el punto de partida del negocio y el único producto que no llevaba transformación.
La línea de jugos mezcla aguacate con otra fruta. El envase, la retícula y la posición del sello no cambian nunca: lo único que se mueve es el nombre y el bowl de fruta al pie. Así una línea entera se produce sin rediseñar nada.
Manzana, piña y cranberry completan la línea.
Detrás de cada mockup hay una etiqueta lista para imprenta. Frente, dorso, tabla nutricional e instrucciones de uso, en el troquel que le corresponde a cada envase: la banda de la tarrina, el frente de la caja de jugo, la cara curva de la botella.
Son 21 piezas. La tabla nutricional y el bloque «Made in Colombia» se repiten idénticos en todas, lo que permite corregir un dato una sola vez y bajarlo a la línea completa.
La pieza que efectivamente viajaba. Se armó en español, inglés y mandarín, con la misma maquetación y los mismos mockups: la conversación era con China, y llegar con el catálogo en el idioma del interlocutor era parte del argumento, no un detalle.
En dos meses la propuesta pasó de ser una lista de productos posibles a un sistema de marca completo: un sello, nueve líneas con sus presentaciones, 21 artes listos para imprenta y un catálogo que se podía poner sobre la mesa en tres idiomas.
Al encargo se sumó el logotipo de Rey León Investments, la marca personal con la que el cliente se presentaba ante sus contrapartes.
Es el tipo de encargo donde el diseño no ilustra el negocio: lo vuelve presentable. Sin empaque y sin catálogo no había nada que mostrarle a nadie.
¿Tienes un producto que empacar?
Si necesitas llevar un producto de la idea a algo que se pueda poner sobre una mesa —identidad, etiquetas listas para imprenta, mockups y catálogo— escríbeme y lo hablamos. Respondo el mismo día hábil.
Bogotá, Colombia · Trabajo con clientes locales e internacionales